Flash is dead, long live Flash!
La aparente paradoja tras la conocida expresión británica the King is dead, long live the
King
, o tras la
francesa le roi est mort, vive le roi
, hunde sus raíces en la comprensión mística de las
monarquías antiguas. De
acuerdo con las conclusiones de la obra canónica de Ernst H. Kantorowicz, Los dos cuerpos del
rey,
en el seno del pensamiento político medieval los
reyes tienen un doble cuerpo: uno natural, físico, perecedero, sujeto a los vaivenes de la vida y de la
enfermedad, y otro inmortal, inmaterial, que pervive más allá de la desaparición del primero, capaz de
trascender su fin. Es así como en el pensamiento político premoderno el rey en cuanto Rey no muere. Es así
como,
tras su fallecimiento, un rey está, a la vez, vivo y muerto: su segundo cuerpo, su legado, nunca muere.
Actualmente, tras su intensa y pronunciada debacle a lo largo del último quinquenio, asistimos a la muerte de un rey (tecnológico): Flash. Como indica Laforge:
Durante 20 años, Flash ha ayudado a configurar la forma en que jugamos, vemos vídeos y ejecutamos aplicaciones en la web. Pero en los últimos años, Flash se ha vuelto menos común. Hace tres años, el 80 por ciento de los usuarios de Chrome para computadoras de escritorio visitaban un sitio con Flash todos los días. Hoy el uso es solo del 17 por ciento y continúa disminuyendo
Desde que Apple decidiera ya en 2010 (entonces a contracorriente), dejar de soportar Flash Player en sus navegadores móviles, las noticias y hechos no han dejado de sucederse y acumularse en su contra hasta llegar al presente, en el que finalmente Chrome, el hoy navegador líder con una cuota estimada de mercado por encima del 70 % y con más de 750 millones de usuarios en todo el planeta (fuente: StatCounter), difunde desde hace ya unos meses el aviso de que a finales de este año eliminará completamente el soporte para Flash, y que todos los sitios web que no hayan migrado antes a otros estándares y tecnologías web abiertas dejarán de funcionar y poder verse adecuadamente en Chrome.
Su historia
Publicado originalmente por Macromedia en 1996 tras la adquisición previa de FutureWave ese mismo año, lo que comenzó siendo un software emergente de animación de dibujo vectorial en dos dimensiones y un plugin opcional en los primeros navegadores, alcanzó a convertirse con el paso de los años en el estándar de facto del conjunto de aplicaciones con secuencias interactivas de audio y vídeo en la red, y en un plugin incluido en la práctica totalidad de los navegadores web desde finales del siglo XX.
Desde sus primeras versiones anuales como Macromedia Flash 1.0 a 5.0 (1996-2000) y su integración posterior en la suite MX (2002-2005), hasta la adquisición de Macromedia por Adobe el año 2005 y su incorporación a la Adobe Creative Suite (2006-2020), Flash ha sido el entorno de desarrollo, con su propio lenguaje de programación (ActionScript), su propio reproductor y sus propios formatos resultantes de gráficos vectoriales (.swf) o de vídeo (.flv), responsable de un sinfín de animaciones, videojuegos y piezas audiovisuales de vanguardia, capaz de ofrecer durante más de dos décadas emergentes e innovadoras posibilidades de creación gráfica, animación e interactividad a diseñadores, artistas, animadores y programadores de todo orden y condición.
Su legado
Flash deja tras de sí un amplísimo legado cultural lleno de hitos y obras interactivas de absoluta referencia en la historia y la evolución de la animación, de los videojuegos y de los motion graphics, capaces de trascender su inminente ostracismo tecnológico, y que van –entre muchos otros ejemplos posibles– desde la pionera Macromedia Shockzone (1998-2000) de Hillman Curtis, pasando por los seis episodios de The World of Stainboy dirigidos por Tim Burton (2000–2001), la premiada Praystation (1991-2001) de Joshua Davis, la celebración de OFFF Barcelona, o –en nuestro entorno más cercano– las cinco temporadas completas de la webserie Cálico Electrónico de Niko Gómez (2004-2015).